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Mi hijo se tapa los oídos con los ruidos: ¿qué significa?

Mi hijo se tapa los oídos con los ruidos: ¿qué significa?

La aspiradora, el secador, una licuadora, los gritos de otros niños o incluso el ruido de un lugar muy concurrido pueden resultar mucho más intensos para algunos niños o niñas. Taparse los oídos puede ser una forma de decirnos: “esto es demasiado para mí”.

Si tu hijo o hijas se tapa frecuentemente los oídos frente a ciertos sonidos, evita lugares ruidosos o parece angustiarse con ruidos que para otras personas pasan casi inadvertidos, puede estar experimentando sensibilidad auditiva.

Y algo importante: no necesariamente significa que exista un problema con su audición ni que por sí solo indique un diagnóstico determinado. Cada persona procesa los estímulos sensoriales de manera diferente.

¿Qué es la sensibilidad auditiva?

Nuestro cerebro recibe constantemente información a través de los sentidos y necesita organizarla para poder responder a lo que sucede a nuestro alrededor.

En algunas personas, determinados sonidos pueden percibirse como mucho más intensos, molestos o difíciles de "filtrar".

Esto puede ocurrir con un sonido específico —por ejemplo, una aspiradora— pero también cuando existen muchos sonidos simultáneos: conversaciones, música, platos, niños jugando, motores de autos y movimiento.

Cuando la cantidad o intensidad de estímulos supera lo que la persona puede manejar en ese momento, puede aparecer una sobrecarga sensorial.

La sensibilidad auditiva es frecuente entre personas autistas, aunque no es exclusiva del autismo. Además, el perfil sensorial de cada persona es diferente: alguien puede ser muy sensible a determinados sonidos y, al mismo tiempo, disfrutar muchísimo de otros.

Algunas señales que puedes observar

Un niño con sensibilidad auditiva podría:

  • Taparse los oídos frente a determinados sonidos
  • Pedir que apaguen aparatos o música
  • Angustiarse con aspiradoras, licuadoras, alarmas o globos
  • Querer salir rápidamente de lugares concurridos
  • Ponerse irritable después de pasar mucho tiempo en ambientes ruidosos
  • Tener muchas dificultades para concentrarse cuando existen múltiples sonidos de fondo
  • Anticiparse con miedo a un sonido que sabe que aparecerá.

A veces vemos solamente la conducta —“no quiere entrar”, “se quiere ir”, “está llorando”— cuando en realidad vale la pena preguntarnos:

¿Qué está sintiendo su cuerpo en este ambiente?

¿Qué podemos hacer para ayudar?

No existe una única estrategia que funcione para todos. El primer paso es observar qué sonidos generan mayor dificultad y qué ayuda a esa persona a sentirse nuevamente segura y regulada.

En nuestra experiencia familiar con nuestra hija mayor, hay algunas estrategias simples que nos han ayudado muchísimo.

1. Anticipar los ruidos

La sorpresa puede hacer que un sonido difícil sea todavía más abrumador. Cuando sabemos que estaremos en un lugar donde probablemente habrá mucho ruido, intentamos anticipárselo.

Por ejemplo:

  • "Vamos a caminar en la calle y puede que hayan camiones ruidosos."
  • "Hoy habrá mucha gente y probablemente habrá música y personas hablando fuerte."
  • "En un ratito voy a prender la aspiradora."

Saber qué viene después entrega predictibilidad y permite prepararse.

2. Ponerle nombre al ruido

También nos ha servido ayudarla a identificar qué está escuchando.

  • “Ese ruido fuerte es la aspiradora.”
  • “Eso que escuchas es una moto, ya se va.”
  • “Ese sonido es el secador de pelo.”

Poco a poco, un sonido que aparece de manera inesperada puede convertirse en algo que el niño reconoce y puede comunicar.

Incluso podemos ayudar a construir lenguaje para expresar lo que siente:

  • “Ese ruido te molesta.”
  • “Está demasiado fuerte.”
  • “Necesitas un descanso del ruido, quieres taparte los oídos.”

El objetivo no es convencerlo de que el ruido no molesta, sino ayudarlo a comprender y comunicar lo que está experimentando.

3. Usar protección auditiva cuando la necesita

En ambientes especialmente ruidosos, los audífonos o protectores de reducción de ruido pueden ser una herramienta útil para disminuir la intensidad del estímulo.

En nuestra familia son una herramienta que llevamos cuando sabemos que estaremos expuestos a lugares particularmente ruidosos. Además siempre tenemos unos audífonos en el auto y en la cartera o mochila.  

💡 Herramienta Senso

En Senso tenemos alternativas de reducción de ruido pensadas para acompañar momentos de mayor carga auditiva, como eventos, viajes, centros comerciales, celebraciones o ambientes escolares.

Ver opciones de reducción de ruido en Senso: Tapones y Audífonos Dr. Meter

La idea no necesariamente es eliminar todos los sonidos del entorno, sino contar con una herramienta disponible cuando el nivel de ruido supera lo que la persona puede tolerar cómodamente.

4. Hacer pausas antes de llegar al límite

No siempre necesitamos abandonar completamente una actividad. A veces, diez minutos en un lugar más tranquilo pueden hacer una enorme diferencia.

Si estamos en un cumpleaños, restaurante, mall o actividad escolar y notamos señales de saturación, podemos salir un momento, caminar, buscar un espacio tranquilo y disminuir la cantidad de estímulos.

Después podemos evaluar si quiere volver. Las pausas sensoriales no son un premio ni un castigo. Son una herramienta de regulación.

5. Buscar espacios de calma

Cuando existe demasiado ruido, una de las estrategias más simples puede ser también una de las más efectivas: reducir temporalmente los estímulos.

En casa puede ser una pieza tranquila o un rincón de calma. En el colegio puede ser una biblioteca, sala tranquila o espacio previamente acordado. Y cuando estamos fuera, incluso alejarnos unos minutos de la multitud puede ayudar.

💡 Herramientas Senso

Un pequeño kit de regulación puede acompañar estas pausas incorporando elementos que cada persona encuentre reguladores: herramientas táctiles, fidgets, objetos con olor o elementos de reducción de ruido.

Conoce nuestras herramientas de regulación sensorial: adultos y niños/as.

No todos necesitan lo mismo

Esto es probablemente lo más importante. Un niño puede necesitar reducir el ruido. Otro puede necesitar movimiento. Otro puede regularse manipulando un objeto. Y otro puede necesitar simplemente alejarse unos minutos.

Incluso la misma persona puede tolerar un sonido perfectamente un día y encontrarlo insoportable otro.

El cansancio, el estrés, un ambiente muy demandante o la acumulación de estímulos durante el día pueden cambiar nuestra capacidad para procesar lo que ocurre alrededor.

Por eso, más que buscar una herramienta universal, recomendamos observar patrones:

1. ¿Qué sonidos le molestan? ¿En qué lugares ocurre?

2. ¿Qué estaba pasando antes?

3. ¿Cómo nos muestra que está llegando a su límite?

4. ¿Qué estrategia parece ayudar?

Conocer ese patrón permite anticiparnos en vez de actuar solamente cuando la sobrecarga ya ocurrió.

¿Y si se tapa los oídos significa que es autista?

No necesariamente.

Las diferencias en el procesamiento sensorial son frecuentes en personas autistas, y la sensibilidad al sonido puede formar parte de ese perfil. Pero taparse los oídos frente a ciertos sonidos, por sí solo, no permite determinar si un niño es autista.

Si la sensibilidad es muy intensa, aparece frecuentemente, interfiere con actividades cotidianas o existen otras inquietudes respecto del desarrollo, comunicación o comportamiento de tu hijo o hija, es recomendable conversarlo con un profesional que pueda evaluar su situación particular.

Primero comprender, después acompañar

Cuando un niño se tapa los oídos, muchas veces nuestra primera reacción puede ser decir: "No pasa nada." o "No es tan fuerte."

Pero quizás podemos cambiar la pregunta: “¿Qué podemos hacer para que este ambiente sea más tolerable para él?”

Porque un sonido que para nosotros es cotidiano puede sentirse completamente diferente para otra persona.

En Senso creemos que comprender esas diferencias es el primer paso para construir entornos más amables, predecibles e inclusivos. No siempre podemos apagar el ruido del mundo, pero sí podemos entregar herramientas para transitarlo.

→ Descubre herramientas de regulación sensorial y reducción de ruido en Senso Co.

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